Durante todo el mes de diciembre, la capital belga celebra su célebre mercadillo navideño y una serie de festejos en torno a él, bajo el título genérico de "Placeres del invierno".
Es, sin duda, uno de los más célebres y coloristas y ha sido reconocido en varias ocasiones como uno de los más originales de Europa.
En el centro de la ciudad, en torno a la Grand Place, la vecina plaza de Sainte Catherine y las calles próximas se reúnen unos 240 puestos en forma de cabañas, que, además de los artículos típicos de estas fiestas, venden artesanía, artículos internacionales y una amplia muestra de propuestas gastronómicas.
Pero además del mercadillo, no hay que perderse la decoración navideña de la capital belga y el árbol navideño gigante, así como una interpretación clásica de la escena de la natividad.
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